lunes, 26 de noviembre de 2012

Prométeme un para siempre. Cap. 1.

Cierro la puerta y doy un portazo. Los gritos se oyen hasta en la calle, mi madre esta histérica y mi padrastro no para de gritarle, no se cual es esta vez el motivo de la pelea ni tampoco quiero saberlo. Me busco el roto que le hice a la chaqueta en el forro para guardarme ahí el tabaco, mi madre no soporta a la gente que fuma y por eso lo tengo que hacer a escondidas. Tras un rato buscando lo encuentro y veo que tengo el paquete casi entero, menos mal. Enciendo un cigarrillo y echo a andar calle arriba. No tardo mucho en fumármelo  estoy muy nerviosa y me tiemblan las manos. Estoy al borde del llanto y las imágenes de mi madre peleando con mi padrastro forman una terrible historia en mi cabeza. Me apoyo contra una pared e intento calmarme. Las calles están desiertas y solamente alumbradas por unas farolas cada varios metros. No tengo ni sé donde ir, mis abuelos murieron hace tiempo y no tengo mas familia. Pero de pronto la imagen de Beto aparece como un tsunami entre mis pensamientos, ya sé donde ir.
Llego a la puerta del piso y dudo si llamar al interfono o llamarle al móvil y mientras me decido alguien se posa detrás mía. 
-Perdona que interrumpa tus magníficos pensamientos preciosa, pero me están esperando para cenar.-Dijo sonriendo. La verdad es que su cara me sonaba pero no sabía de que.
-Oh, lo siento, es que..no...no me acuerd...donde...vivía bet..- Dije casi tartamudeando, ya que estaba helada. 
-¿Buscas a Beto?-Dijo con una sonrisa pícara.
-Emm...si..a Alberto, yo soy..una amigaa..suyaa...soy Alis.-
-¿Alis? ¿Alissa? -Asentí con la cabeza, para que no me tomara por idiota al hablar de esa manera- ¿Estuviste aquí hace tiempo verdad? Jajajaja Ya sé quien eres, anda sube, no te quedes ahí, Beto se alegrará de volver a verte.
Mientras subíamos las escaleras descubrí quien era, se llama Joan, me lo crucé en la puerta la otra vez que estuve, pero ha cambiado mucho desde entonces, se nota que va al gimnasio y la verdad es que tiene un buen culo. Un polvazo tiene, o dos. ¿Pero que estoy pensando? Vengo a buscar a Beto para que me ayude porque mis padres han vuelto a pelearse y en vez de pensar en que dirá cuando me vea por la puerta me entran ganas de hacerle de todo a Joan. Madremía, soy un caso.
-Entro yo primero, le digo que salga y así se lleva una sorpresa.-Dijo poniendo de nuevo esa sonrisa pícara. 
Se oían risas y gritos que provenían del piso y de pronto se comenzaron a oír pasos hacia mi.
-¿Hola?-Pregunto Beto con cara extrañado.
-Beto, lo siento muchísimo, pero no sabía donde ir-Me cortó.
-¿Alis? Joder, no te había reconocido ¿que a pasado?-Se acercó hacia mi y me cogió de las manos.- Estas helada, pasa antes de que cojas un buen resfriado.
Pasé al piso y comprobé que estaba totalmente cambiado, las paredes estaban llenas de posters de todos los grupos que te puedas imaginar. En el 'salón' había una especie de mesa pequeña y a su alrededor dos sofás y un par de sillones. En uno de ellos estaba sentado Thomas, un chico rubio flacucho, y en otro Jose, un chico bajito y gordito,  y de la cocina salia Joan con un par de cervezas en la mano.
Empezaron a silbar como locos al ver que Beto venía tras mía con mi mano cogida. Beto les hizo una señal para que se callarán y Jose no pudo evitarlo y dijo.
-Que pasa Beto, ¿no piensas presentárnosla?
-Ella es Alis, una amiga. -Dijo en tono borde.
-No te preocupes no te la vamos a quitar, toda tuya. -Dijo Thomas, y todos estallaron en carcajadas. 
Beto me miró y en sus ojos leí un 'Déjales, no tienen remedio'. Les hice un intento de sonrisa que quedo en una mueca cutre. Me dijo que íbamos a estar mejor en su habitación y nos dirigimos cogidos de la mano hacia ella. 

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