martes, 18 de junio de 2013

Prométeme un para siempre. Cap. 20.

"Hola cariño.
Sé que en pocas ocasiones te he dicho esa palabra 'cariño' o alguna relacionada con ella, pero ya sabes que yo no soy de ese tipo de chicas que van contando sus sentimientos a cualquiera y diciendo a todos 'te quiero', no, soy más de guardármelos muy adentro y decirlo en el momento exacto, en el que yo quiera, en el que yo elija. 
Y este es el momento, escribir todo por carta, por cobardía de no decírtelo a la cara. No cobardía, tal vez sea vergüenza o miedo a que no contestes lo mismo, y por desgracia no contestarás.
La última vez que te escribí era 13 de Junio y hoy estamos a 29, no es que no me haya acordado de escribirte en estos 16 días, no, es que quería hacer algo especial, porque hoy es nuestro mesniversario. A ti te encantaban todas estas cosas, celebrar cada mes y esta mañana no he podido evitarlo al ver que tenía una nota en el móvil 'Feliz 29, petiosa', lo escribiste antes de todo esto, como siempre acostumbrabas a hacer. No sé porque te hablo en pasado, la verdad, así es más fácil recordar o no, no sé. 
Parece mentira que pronto hagamos un año, un año de aquel precioso día, el día en el que todo comenzó a ir bien, hasta ahora. También quiero que sepas, bueno más bien recordarte, que no va a pasar una sola carta en la que no te diga lo mucho que te quiero y te dé las gracias por todo lo que has echo por mi, Beto, mi vida, mi todo, eres lo mejor, con mayúsculas y con la letra tamaño Torre Eiffel. Ay, cuando echo de menos oír tu voz, tu risa...
Es todo muy raro, muy lío, acostumbrarme a estar sin tí, a no abrazarte, es raro y duele, a veces, sobre todo cuando pienso que en parte la culpable fui yo, pero sé que todo esto lo quiso el destino, tal vez como escarmiento de algo que hicimos mal, no sé mi vida, no sé.
Pero no me voy a poner triste, no, porque sé que pronto te veré de nuevo sonriendo, estoy segura.
Ah, se me olvidaba, los chicos han venido un par de veces, el más afectado es Jose, ya sabes como es de sensible y le duele verte así. Thomas bromea y dice que lo haces para tenernos pendientes de ti a todas horas. Han traído una foto en la que salís los tres, muy guapos, felices, divertidos. Son de las fiestas de la facultad, hay pareces más niño.
Y por último, recuerda sonreír a cada minuto, porque tu sonrisa es medicina para todos.
                                                           Alis.
                                                                                           29 de Junio de 2013"

Doblo el folio por la mitad y le doy un beso profundo, es como si una parte de mi se fuera en cada carta. Me levanto despacio, no pretendo hacer ruido aunque no hay a quien despertar. 
Abro el cajón despacito y me lo encuentro lleno de recuerdos, los chicos le dejaron muchas cosas, revistas, fotos, incluso un llavero con un par de llaves,¿de donde serán esas llaves? No sé, pero cuando están ahí es porque tienen un significado para él.
Le miro y me acerco a su rostro, está caliente, como siempre, él siempre ha sido de piel cálida.
Salgo de la habitación y echo un último vistazo por la ventana, pero nada, sigue igual, tumbado en esa maldita cama, encerrado en esa habitación.

viernes, 17 de mayo de 2013

Prométeme un para siempre. Cap. 19.

"Esta es la primera carta que te escribo, también es el primer día que me dejan pasar a verte después del accidente. El médico no me dejaba entrar hasta que no estuviera completamente seguro de que no corrías ningún peligro. También fue él quien me dió la idea de escribirte una carta cada día, ponerla en uno de los cajones que tienes junto a tu cama para que cuando te recuperes puedas leerlas y saber todo lo que ha sucedido en todo este tiempo. Porque estoy segura de que las leerás.
Hoy hace justamente una semana desde que entraste en coma y las cosas siguen igual que antes. Tú estas tumbado en una de las camas del hospital, parece que estas todo el día dormido y aunque dicen que aún estando en coma puedes oírme apenas te digo un par de palabras si no que me quedo mirándote todo el rato viendo como tu pecho sube y baja, sin quitarte los ojos de encima ni un segundo. Es increíble como la vida puede cambiar en un instante, como sin querer o queriendo te revoluciona todo y no te queda más remedio que aceptar.
Así pareces un niño pequeño y en ocasiones es gracioso observarte porque haces algunos guiños extraños. Las enfermeras dicen que eso es normal, que no puedo ilusionarme con que despertarás si o sí, porque nunca se sabe y aún es pronto.
Tú solías repetir mucho esa frase, te negabas a creer que todo estaba escrito y que podíamos cambiar nuestro destino, y ahora daría lo que fuera por cambiarlo.
Yo ahora estoy bien, tengo una cicatriz en la frente, cerca de la ceja pero gracias al flequillo no se ve.  Por lo demás todo sigue igual. No sé que más puedo contarte, ya sabes que nunca se me dieron bien estas cosas. 
Recuerda y por nada del mundo olvides que eres mi vida, que te quiero con  locura y que mil gracias por todo el cariño que me has dado y por no darte por vencido nunca. Eres genial, mi vida.
                                                         Alis.                                                        
                                                                                                     13 de Junio de 2013"


Releo y vuelvo a releer la carta, la verdad es que me ha quedado un poco churro, pero espero poder ir mejorando poco a poco. La doblo por la mitad y la guardo en el primer cajón. Es casi la hora de irme y me duele tener que despedirme de Beto, no quiero dejar ahí...quiero que vuelva a ser el mismo de antes, quiero que se levante de esa puta cama y me prometa que todo va a estar bien...
Mamá toca la puerta y me indica que ya es la hora, la visita a acabado.
Me aproximo a Beto y le doy un suave y tierno beso en los labios, uno de esos besos que tanto le gustaba recibir. Salgo de la habitación, pero antes doy el último vistazo, parece que ahora tiene mejor color de piel, tal vez sea una especie de Bella Durmiente y necesita un beso de amor para despertar, y ojalá todo se solucionase con un beso.
Esta alocada comparación me provoca una amarga pero bonita sonrisa, la primera desde el accidente, y como siempre, gracias a él.

Prométeme un para siempre. Cap. 18

Abro los ojos y no se bien donde estoy. Es una pequeña sala, las paredes están pintadas de un azul claro. Estoy encima de una pequeña cama y junto a ella hay un sillón de cuero negro. Levanto la vista y tengo unos aparatos muy extraños de los cuales cuelgan cables que acaban en algunas partes de mi cuerpo. Estoy en un hospital. Claro, pero...se supone que debería estar en Alicante. ¡Ay! Un fuerte rayo recorre mi cabeza, me duele mucho. Intento buscarme el foco de ese fuerte dolor y me encuentro una brecha que ocupa casi toda mi frente. Ahora es cuando no entiendo nada. La puerta de la habitación se abre despacio y aparece Mamá con una bandeja de la cual sale un olor a alguna comida asquerosa de las que suelen dar en el hospital.
-Cielo, ya has despertado...¿Como estás?- Se sienta en el sillón, me mira. Tengo la mirada fija en algún punto, sigue hablando pero no la escucho, parece preocupada. A dejado una especie de chaqueta sobre su regazo, eso me hace aflorar una sonrisa, la cual no es capaz de salir. Cuando veníamos al hospital se sentaba en la sala de espera y colocaba su abrigo igual, esperaba a que alguien le diese solución a el por qué de mis llantos, unas veces era el tobillo otras la muñeca....siempre me pasaba algo, pero yo sabía que siempre estaría ahí, sentada, esperándome, apoyándome y sobre todo rezando por que no tuviera nada malo. Pero al fin y al cabo, todas las madres hacen lo mismo ¿no?.
-Estoy bien, algo confusa...¿Qué me ha pasado? ¿Dónde está Beto?- Le pregunto bastante frustrada. Debo de haberme dado un buen golpe en la cabeza, tengo todo un poco borroso.
-Tranquila Alis, esta todo bien. Ibais camino de Alicante, venía un camión de frente, los frenos os fallaron y bueno...aquí estás. Y Beto...cariño, Beto no corrió tanta suerte, él...-Hace una pausa y busca mis ojos, me estoy empezando a temer algo que jamás pensaba que ocurriría. En los ojos de mi madre reina el pánico.- lleva en coma desde hace dos días.... y aún no saben si van a poder salvarlo o no...- Continua dándome mil y una explicaciones para que no me ponga nerviosa, pero ya he oído suficiente.
-¿Dónde está? MAMÁ, ¿DONDE ESTÁ? Necesito saberlo...-Pierdo los nervios y sin querer lo pago con ella.
-Está en observación, los médicos necesitan saber si está o no fuera de peligro...y tú necesitas descansar...-Y no dice nada más, sale de la habitación y me deja sola.
Pensamientos extraños llena mi mente, sé que está bien pero no puedo evitar tener temor, es natural, hace un par de días estábamos genial y ahora...ahora nada, o al menos casi nada.

-Hola Alis, he acabado tus últimos análisis y al finalizar la tarde puedes marcharte a casa.- El médico me deja una carpetita llena de hojas y al salir me sonríe. No parece ser muy viejo, al contrario, juraría que este era su primer año o segundo en el hospital.
-Espere por favor, ¿se sabe algo de el chico que venía conmigo en el coche?-
-Mm... ¿Alberto...? No, lo siento aún está en observación. Planta 3, habitación 320. Sé que no estás en tus mejores momentos y sé que necesitas verle. Ahora mismo él no puede verte, pero sí escucharte. Cuando vuelvas a verle tendrás muchas cosas que contarle y una vez un paciente me comentó que le escribió una carta cada día a su mujer mientras  estuvo en el hospital y que ahora ella las guardaba como un gran tesoro, tal vez podrías probar. Hasta luego. - No dice nada más, cierra la puerta y yo me quedo con esa idea en la cabeza. Me gusta la idea, mucho.
Me subo al coche sin ganas, el dolor de cabeza no se va y la preocupación me come por dentro. No me han dejado ver a Beto y encima pretenden que descanse 'Como si pudiera hacerlo' le contesté a la enfermera. 'Tienes que hacerlo, por los dos' me dijo y su respuesta me dejó helada, igual que las gotas de agua que caen en este momento del cielo. Tormenta de verano, mi preferida pero, ¿para qué? si en este momento no estás para disfrutarla conmigo.
El trayecto se me hace una eternidad y algunos pequeños recuerdos comienzan a aparecer, por lo que me han dicho es normal que recupere poco a poco la memoria y recuerde el accidente, pero la verdad es que no me apetece recordar aquello. Sin embargo, Mamá parece contenta y en parte la entiendo, ha debido pasar unos días muy estresantes. 
Me mira y me dedica una amarga sonrisa, sabe por lo que estoy pasando y también sabe que tendrá que tener paciencia estos días, semanas o incluso meses ya que no serán fáciles para nadie.

miércoles, 10 de abril de 2013

Prométeme un para siempre. Cap. 17.

El verano está a la vuelta de la esquina y yo le espero con los brazos abiertos. La primavera ha pasado muy deprisa y creo que no la he aprovechado bien y espero recompensarlo con el verano.
Lara y yo hemos vuelto a ser lo que eramos antes, a lo que eramos desde siempre. Ha llegado hace pocos días de Roma y estoy segura de que me  tiene que contar un montón de cosas. Miro el reloj de reojo, es la hora de irme.
-Mamá, me voy a la playa con Lara. Comeré allí.- Le grito desde la puerta del jardín.
-Vale cielo, lleva mucho cuidado.- Me contesta mamá desde el invernadero. Se le oye cantar 'Yesterday' de los Beatles, le encanta esa canción. Recuerdo que cuando yo era pequeña intentó enseñarme la letra para poder cantarla juntas y aún me acuerdo de la sonrisa que tenía cuando me acercaba a su oído y se la cantaba.

Salgo de casa y cuando llego a la playa veo a lo lejos la toalla flúor de Lara, nadie sería capaz de llevar una toalla así, solo ella. Me acerco a ella y compruebo que tiene los auriculares puestos, mueve los brazos y las caderas al ritmo de la música. Un grupo de chicos en bañador pasan por delante y la miran descaradamente, uno de ellos  me mira  me sonríe, yo le devuelvo la sonrisa y me guiña un ojo.
-Pero que zorra que eres, acabas de llegar y ya estas ligando y encima es que era el más guapo.- Me dice Lara mientras me mira por encima de sus Ray-Ban.
-¿Qué dices?- Le digo mientras extiendo mi toalla junto a la suya.
-Lo que oyes bonita, ese se echará una en tu honor.-Me dice mientras se quita los auriculares con mucho cuidado.
-Pero mira que eres bruta.-Le digo y como respuesta me guiña un ojo y me saca la lengua. Tiene una especie de mp4 entre las manos, juguetea con el. Me mira y no dice nada, sé que quiere que le pregunte pero voy a hacerle rabiar un poquito.
-Hace buen día hoy ¿verdad? y hay mucha gente en la playa.- Le digo mientras me echo crema en las piernas. Hace como que no me ha escuchado y yo no le digo nada más.
-Bueno qué, ¿no piensas preguntarme o qué?- No aguanta más y grita. Sé que eso le jode mucho y lo hago con más razón.
-Perdona tonta, lo hacía aposta, ¿que tal en Roma? ¿Y el mp4 es nuevo?-Le pregunto mientras me tumbo en la toalla boca arriba.
-Zorra. Pues en Roma genial, todo allí es super cuqui y los chicos ni te cuento. Conocí a uno en el barco, se llamaba Román, era de Sevilla y tiene un acento...ay que acento Aliss. Quedamos en que nos volveríamos a ver y el mp4...es suyo, me lo regaló en señal de que nos volveríamos a ver.-Esta muy emocionada, sonríe como una boba. Parece que Lara se ha enamorado.
-¿Si? Ay Lara, jo, me alegro mucho por ti, aunque debo de reconocerte que no será fácil ..él allí y tu aquí... no sé si me entiendas.- Me mira, sabe que llevo razón pero quiere ocultarlo.
-Ya, pero...nos veremos. Yo cogeré un tren y él también y nos encontraremos.- Me dice Lara muy segura, aunque el movimiento de sus manos la delata. No sé si está completamente enamorada, pero sí se que siente algo y que quiere luchar por ello. Siempre he admirado eso de Lara, lucha por lo que quiere y no es de las que suelen darse por vencida a la primera.
-Te lo digo por tu bien y lo sabes. Y sí así eres feliz, no hay nada más que hacer.- Le digo para que entienda que estaré con ella para ayudarle. Me sonríe y me sigue contando más cosas. La verdad es que no le hago mucho caso, estoy pensando en ella, en lo que le deparará el futuro, en sí será feliz o le romperá el corazón. No es la primera vez que Lara se 'enamora' ya ha sucedido bastantes veces y siempre ha acabado igual, y aunque ella es fuerte se que no podrá soportarlo de nuevo. De pequeña siempre ha estado más rellenita que las demás, porque gorda no estaba, y le han echo mucho daño con eso. Todos se burlaban de ella y, en parte, gracias a eso es la chica que es ahora. Le costó mucho hacer amigos y sobre todo confiar en los chicos pero ahora se le ve más entusiasmada que otras veces, parece que esta vez es de verdad y eso espero, porque a una persona que quieres muchísimo no puedes verle mal y yo he visto a Lara llorar muchas veces y no es una buena sensación, saber que no puedes hacer nada porque el llanto es algo natural y no le debes privar de eso. He estado y estaré siempre a su lado porque Lara no se merece que le hagan daño, porque es la mejor amiga del mundo y mi tarea es cuidarla, quererla cada día y darle razones para sonreír.

viernes, 15 de marzo de 2013

Prométeme un para siempre. Cap. 16.

-Buenas tardes.- Le digo cuando abre los ojos.
-Y muy buenas que son.- Me dice Beto mientras se incorpora. 
Nos besamos y nos comenzamos a vestir. Cuando acabo recojo los libros y hojas que tengo tiradas por todo el cuarto. Noto su mirada sobre mi, me vuelvo y me mira.
-Creo que estas más guapa sin ropa que con ella.-Dice mientras que se acaba de poner la camiseta. Le doy un pequeño puñetazo en el brazo a lo que él pone una mueca de dolor.
-Me has echo daño, bruta.-Me dice mientras se masajea el brazo derecho.
-No me seas exagerado Beto, no es para tanto jo.- Le digo.
-Exagerado dice, si eres tú la que siempre exagera.- Me dice y me mira y sonríe.
-¿Así?¿Cuando?- Le pregunto. No se a que se refiere, no sé que está tramando.
-Ahora por ejemplo.- Y me coge y me tira contra la cama. Comienza a hacerme cosquillas por todos lados y yo grito.
-Ves, yo nunca miento.-Para de hacerme cosquillas. Estoy debajo de él y está sentado sobre mis piernas. Se acerca lentamente y me besa los labios. Me coge y coloca los brazos hacía arriba. Sigue besándome despacio. Me encanta cuando lo hace así.
Al rato bajamos al salón a merendar, hablamos de todo y de nada pero sobre todo reímos y sonreímos. Es increíble la facilidad que tiene para transformar mi alrededor, llenarlo de sonrisas y de besos, él es increíble.
Cuando llega mamá le invita a quedarse a cenar y a Beto no le queda más remedio que quedarse. Intenta hacer que mamá sonría aunque solo sea un poquito. Acabamos de cenar y él se marcha.
Subo a mi cuarto y tengo llamadas perdidas de Lara, mi mejor amiga desde siempre. Le mando un sms y ella responde al segundo "Con que con Beto, ¿eh? Ya me contarás, perra. Mañana como te vea en el instituto te enteras. Te quiero pecas." Lara y sus mensajes amorosos, Lara y su delicadeza, está muchacha no tiene remedio. Me quedo dormida pronto aunque al día siguiente me cuesta un mundo levantarme.
Voy camino del instituto y me doy la vuelta cuando oigo mi nombre.
-TÚ CACHO PUTA, ESPERA JODER QUE TE LLEVO LLAMANDO UN BUEN RATO.-Me grita Lara desde la otra acera. La verdad es que hace mucho que no nos hemos visto y ha cambiado, parece un pelín mas alta y el pelo lo lleva cortito.
-Llevo la música puesta y no te he oído. Perdona.- Le digo y le sonrío.
-Un momento...-Se para en seco y me mira.- ¿Y ESA CARA DE FELICIDAD? TE LO VEO EN LOS OJOS. ¿LE HAS VUELTO A DAR USO, VERDAD?-Grita mientras me toca por la zona de la cremallera de los vaqueros. 
-Lara tía, no grites, que no hace falta que se enteren todos.-Le digo mientras señalo a un grupo de chicos que se han dado la vuelta al oír sus gritos.
-Ay perdona, pero es que estoy emocionada. No me seas capulla y cuenta.-Me dice mientras me aprieta el brazo.
-Vale, aún queda un trozo de camino así que...-Le digo y comienzo a contarle.
Con forme voy avanzando a Lara se le pone cara de viejo verde vicioso y a mi me da la risa tonta. Al verla así decido divertirme un ratito, a nadie le sientan mal un par de risas por la mañana temprano.
-Pues me quitó las bragas y me la metió. La sacaba y la entraba despacito hasta que yo me... y él pues también.- La miro y tiene una cara de viciosa que no puede con ella.
-¡Y COMO NO TÍA, COMO NO! Yo también lo haría- Y ahora es cuando Lara saca su lado lesbiano y me mira de arriba a abajo.
Llegamos al instituto y ella pide más detalles y yo me niego.
-Oye pecas, solo una duda. -Me dice cuando estoy apunto de entrar en mi edificio. Le miro y le hago una seña con la cabeza.- ¿Le hiciste una paja? ¿Te metió los dedos?-Me dice mientras me mira a los ojos.
-Ya me extrañaba que no me preguntaras. Eres una cerda y una salida.- Le digo mientras le doy un pequeño empujón. 
-¿Pero eso es que si o que no? NO ME DEJES CON LA INTRIGA SO PUTA, QUE AHORA NO ME PODRÉ DORMIR EN RELIGIÓN. QUE TE ESPERES LECHE, QUE ME CUENTES SO ZORRA.- Me grita y un niño de 1º de la ESO que pasaba a su lado se le queda mirando y ella le grita a él. El niño sale corriendo y Lara se parte el culo. Me mira.
-Mira, uno que no va a poder dormir esta noche.-Y se va riendo moviendo la cabeza para todos lados. La verdad es que Lara de siempre ha sido así de loca y espero que no cambie porque me encanta tal y como es. Porque mi Lara, es la mejor.

lunes, 4 de marzo de 2013

Prométeme un para siempre. Cap. 15.

Comemos y en cuanto acabamos de comer comenzamos con las clases de geometría. Estamos en el cuarto de estudio sobre una alfombra que cubre la mayor parte del suelo. A Beto se le da genial la geometría y se esfuerza por explicármelo de mil maneras posibles para que lo entienda.
-Soy idiota, esto se me da como el culo. No me sale nada, llevamos horas con esto.- Le digo bastante frustrada.
-Dedicaremos las horas que hagan falta. Concéntrate un poquito más y ya verás.- Me dice en tono cariñoso. Qué me concentre dice, como si fuera tan fácil poder concentrarme teniéndole delante y con esa camiseta que le queda tan genial.
Prosigo haciendo ejercicios hasta que me atasco en el último. Lo hago mil veces y nada. Me recojo el pelo con un moño bien alto y Beto sonríe pícaro, se acerca y me susurra muy despacio como se hace a la vez que sus dedos recorren mi espalda, se me eriza la piel y él sonríe satisfecho. Le soplo e intento hacer de nuevo el ejercicio y esta vez lo consigo.
-Por fin, ya estaba comenzando a ponerme nerviosa.-Le digo mientras me rehago el moño.
-Estaba seguro de que lo harías.- Me dice Beto mientras se levanta y se sienta en la cama. Le miro y él paso su lengua despacio por cada uno de sus perfectos dientes. Lo hace aposta porque sabe que eso me vuelve loca. Me siento encima de él. Tiene mis pechos a la altura de los ojos, los mira y resopla. Sonrío y él me come la sonrisa.
-¿Y cuando vuelve Claudia?- Me pregunta entre beso y beso.
-Creo que para cenar.- Le contesto y miro el reloj.-Son las cinco, tenemos tiempo.- Le digo mientras le devuelvo un beso.
-¿Tiempo para qué?- Dice mientras me hace cosquillas en la cadera a lo que yo respondo con un pequeño salto.
-Ah, no sé, tú sabrás.- Le digo mientras le atraigo hacia mi boca con fuerza.
-Pero si has sido t- No le dejo acabar. Le beso y le quito la camiseta.
Me quita la camisa y al tirar con fuerza el moño deshace y el pelo cae sobre mis hombros. Beto se tumba poco a poco en la cama y me quedo totalmente tumbada encima de él. Sabe que estoy incómoda y sin mediar palabra me pone debajo de él. Comienza a besarme por todos lados y  a tirarme pequeños mordiscos en las clavículas. Llega al cinturón y me mira. Le digo que si con la cabeza y me quita los pantalones a la vez que yo desabrocho los suyos y nos quedamos en ropa interior. Tengo las piernas cerradas y él quiere colarse. Al principio desisto un poco pero luego las abro ligeramente. Seguimos besándonos, dejándonos llevar por el deseo, me da igual todo solo quiero que esto dure para siempre.
Sin saber muy bien cómo nos hemos quedado totalmente desnudos. Se acerca lentamente hasta conseguir estar dentro completamente. Se mueve despacio, no es nuestra primera vez pero aún así no quiere hacerme daño. Sube poco a poco el volumen  y suelto un pequeño gemido. Eso parece gustarle porque su respiración se acelera, eso o que se ha... Pero ahora no voy a pensar en eso, voy a disfrutar de nuestro momento.

Al  rato me mira y me sonríe  Se tumba a mi lado, nos abrazamos y las sábanas cubres nuestros cuerpos desnudos. Y así nos quedamos. Cuando despierto me encuentro su torso descubierto, su perfecto y follable torso. Miro para ver que hora es y al lado del reloj me encuentro el envoltorio de un preservativo. Suelto un suspiro de alivio. Menos mal que él sí que a tenido cuidado. Le miro y observo como respira. Intento despertarlo dulcemente, así que opto por recorrer su cuerpo con mis labios.

jueves, 21 de febrero de 2013

Prométeme un para siempre. Cap. 14.

Apoyo mi frente contra la puerta y aprieto los puños con fuerza. Al rato noto como unos brazos me rodean suavemente. 
-Tranquila, no pasa nada.-Me susurra el odio. Me lo dice muy flojo y despacito, tanto que apenas lo escucho. Me doy la vuelta y le miro a los ojos, quiero buscar consuelo, en ella, en su mirada, en la seguridad que me aporta y me ha aportado estos años. La seguridad que necesito, porqué aún soy como una niña pequeña. Pero el odio es más fuerte.
-¿Que no pasa nada? Mamá ¿es que no te das cuenta? Solo quiere joder, hacer daño, romper heridas que pensábamos que estaban curadas. Pareces tonta, joder.- Me mira y baja la mirada. Le levanto la cara y tiene los ojos llorosos y es entonces cuando me doy cuenta de que la he cagado, de que ella no tiene la culpa de nada.
Le pido perdón y me abrazo a ella. Me responde con un abrazo aún mas fuerte. Nos separamos y yo estoy empezando a llorar, no por el cabrón ese, si no por el estado de mi madre, son demasiados años con ella y sé como se siente en este momento. No es fácil que alguien que te hizo mucho daño en el pasado aparezca de la nada y pida entrar en tu vida. 
Me subo a la cama sin cenar, no me apetece nada. Solo quiero estar sola. Justo cuando estoy apunto de quedarme dormida oigo sonar el inalambrico que tengo en mi cuarto.
-¿Si?-Digo tras descolgar el teléfono a ciegas.
-Soy Beto, te has dejado el móvil aquí.- Su tono de voz no es el normal, no es el mismo.
-Lo sé. Mañana no podré ir a por el, ¿el lunes a que hora sales de clases?-le pregunto incorporándome sobre la cama.
-Un poco antes de la hora a la que sueles salir tú, ¿te paso a recoger?- Me pregunta. La verdad es que no entiendo porqué tiene ese tono de voz, parece como si estuviese preocupado por algo.
-Vale, por mi bien. Allí te espero. Buenas noches.-Y le digo, y cuando estoy apunto de colgar vuelvo a oír su voz.
-Espera Alis.-hace una pausa.- Tenemos que hablar sobre algo, pero prefiero hacerlo cuando te vea. Buenas noches, preciosa.- Y cuando acaba la frase,  cuelgo. No me apetece hablar. Me he quedado sin palabras por la maldita frase. Esa frase que todos alguna vez hemos escuchado, que en la mayoría de los casos no trae nada bueno. Esa frase por la cual sentimos fobia.
No sé que a podido pasar, pero su tono de voz me alarma y mucho. Ahora la frase remueve mi estomago, me pongo nerviosa y me sudan las manos. A saber de qué vendrá acompañado, tal vez sea una idiotez, o tal vez una pequeña pelea que acaba en besos y más besos, o tal vez se haya cansado de todo esto, de mis manías y mis defectos, de mi.

Salgo de clase y veo su coche a lo lejos. Me acerco y doy un golpecito en la ventanilla, al oírlo mira hacia mi y abre la puerta. No me mira y eso hace que me ponga nerviosa. Estoy tan nerviosa que sin querer le acribillo a preguntas.
-¿Que te pasa? ¿Por qué ni si quiera me has mirado?- Le pregunto mientras me abrocho el cinturón. 
Deja el móvil sobre mis piernas. Está bloqueado y hay un sms abierto, 'Cielo, Julián a venido. Quiere verte.'. Ahora lo entiendo todo, el sms llegó cuando yo ya no estaba en casa de Beto y él debió de abrirlo.
-Es todo un malentendido, no es lo que piensas.- Le toco la mano y para el coche. Se quita las gafas de sol y veo que sus ojos tienen un brillo distinto, ha estado llorando. Me mira y clava sus ojos en una lágrima que se me a escapado y baja por mi mejilla derecha. Tomo aire y le cuento todo desde el principio, la llamada que recibí de alguien que decía ser mi padre, de sus cartas que me llegaban al ver que no quería cogerle el teléfono, de su inesperada visita de anoche, mi reacción, los gritos...le cuento todo.
Cuando acabo Beto me aprieta fuerte la mano y comienzo a sollozar pegada a su pecho. Por el bien de mamá evité llorar en casa, pero ahora no puedo soportarlo. Soy de esas personas que si les abrazan cuando están tristes o apunto de llorar, le entran más ganas.
-¿Por qué ha vuelto? ¿Por qué me hace esto ahora?-le susurro.
-No lo sé, no sé que quiere ni porqué a venido, solo sé que no dejaré que nadie te haga daño y menos él.- Se saca un pañuelo y me seca las lágrimas con mucho cuidado.
-Beto perdóname, he roto mi propio juramento. Me prometí no volver ha hacerte daño y lo he roto, soy idiota.- Y bajo la cabeza y él me aprieta la mano con más fuerza.
-No has roto nada preciosa. Está todo bien, no te preocupes.-Me da un beso y yo se lo de vuelvo. Le digo que si está todo bien, que sí hay algo más que le preocupe y solo responde un 'Hay una ultima cosa. No quiero perderte, eres demasiado importante para mi. Mi vida sin ti no tiene sentido', ahora sí que quiero llorar, estas cosas me emocionan mucho, tal vez demasiado. 
Arranca de nuevo y nos dirigimos a casa, estoy sola y Beto a aceptado quedarse a comer y ayudarme con geometría. Se presenta una tarde perfecta.